-ALERTA: SPOILERS!-
Queda claro que cuando Roddenberry creó a Data, más allá de tomar prestado al hombre bicentenario de Asimov, su idea era contar la historia de Pinocho, pero en el espacio.
Pinocho en el espacio, ¡eso suena bárbaro! Ya me imagino el anime, estilo Leiji Matsumoto: Pinochito llorando, “¡Papá, papá!” y el Hada Madrina diciéndole “Sé fuerte, tu padre te ama.” Y el tren espacial surcando las estrellas con una canción triste de fondo. Ahh…
Pero eso no sería ciencia ficción, sería ese estilo de hiper-melodrama fantástico que les sale tan bien a los japoneses.
El problema surge cuando ponemos esa idea en un contexto de ciencia ficción realista.
Star Trek TNG es ciencia ficción dura, tan dura que a veces, para poder seguir la historia y entenderla hay que exprimir el cerebro y forzarlo a pensar más allá de la capacidad que tenemos los seres más o menos normales. Nos obliga a desmenuzarlo todo y mirarlo con microscopio.
Cuando hacemos eso con la historia de Data, el Pinocho del espacio, las cosas se ponen un poco… turbias. Acá no hay lugar para la inocencia, o para la alegoría. No hay lugar para magia o moralejas.* Esto es realismo. Esto es ciencia.
*Las “enseñanzas” de Star Trek no son moralejas.
El Dr. Soong, el Geppetto de esta historia, fabrica a Data. Pero acá no hay un Hada Madrina que mágicamente da vida al androide. Para darle vida a Data el doctor tuvo que practicar mucho. Prueba y error. Prueba y error. Y con cada error, un androide fallido iba a la basura.
Data llama “Padre” al Dr. Soong, y éste llama “hijo” a Data. Entonces, todos esos androides fallidos ¿eran también sus hijos?
A Data, su creador le negó la capacidad de sentir emociones. No fue por error, no. Fue a conciencia. El Dr. Soong le negó la capacidad de sentir. Al menos hasta estar seguro de que Data fuera “manejable”. El doctor no quería cometer el mismo error que cometió con otro de sus hijoandroides, otro Pinocho: Lore. Y ¿cuál fue ese error que cometió con Lore? Lo hizo “demasiado humano”. Le dio sentimientos.
Estos sentimientos llevaron a que Lore se volviera malo.
Lore se volvió malo. Y digo “se volvió”, porque, aunque en la serie sugieran que “nació malo”, para la ciencia nadie nace malo o bueno. Grave error de los guionistas, ese. Obviamente algo le debe haber pasado a Lore para que se vuelva un psicópata –término más adecuado que “malo”.
Es como uno de esos adolescentes que entran a una escuela armados con una escopeta y empiezan a matar gente. Pero es eso, un adolescente. Apenas lo activaron. Es casi un niño. Debemos condenarlo y juzgarlo, pero ¿como qué? ¿Cómo un adulto o como un niño? Esa es una cuestión peliaguda. Sea como sea, no se puede negar la responsabilidad que tienen los padres en estos hechos. Y el Dr. Soong tiene una innegable responsabilidad sobre este hijo suyo.
La cosa es que este Pinocho desgraciado, Lore, se vuelve el autor indirecto (pero no por eso menos responsable) de una masacre terrible, y el doctor se siente obligado a desactivarlo y guardarlo en cachos en un cajón.
El doctor expresa sus remordimientos por haberle hecho esto a su hijo, pero se justifica diciendo que era lo único que se podía hacer.
Discúlpenme, pero creo que alguien que se justifica tan rápido no es alguien que esté muy arrepentido que digamos. Y mostrar un semi-arrepentimiento no es lo mismo que aceptar una responsabilidad. Su responsabilidad como padre. ¿Dónde estaba cuando su hijo se empezó a ir al carajo?
Esto en sí no demuestra que el doctor fuera una mala persona. Pero lo que le hizo a Data, negarle la posibilidad de sentir, para poder controlarlo y que no se le vaya a la mierda como le pasó con Lore, eso lo vuelve al menos una persona complicada.
Obviamente este Geppetto no es tan Geppetto. No es el ángel que quieren mostrar en la serie.
Y Data no es Pinocho. O al menos no debería serlo.
Porque Data no es un niño que tiene que aprender, de la peor manera, a ser responsable y consciente de sus actos. Data no tiene que aprender esas cosas porque es totalmente consciente de sus acciones y de lo que pueden provocar. Data es un ser responsable. ¿Entonces cuál es la lección que debe aprender?
Data busca la felicidad, o el equivalente de la misma, la plenitud. Busca una manera de desarrollarse al máximo. Una manera de explotar todo su potencial. ¿No es lo que todos queremos? Pero ridículamente enfoca esta búsqueda de la peor manera posible: Data está obsesionado por ser humano; Data quiere ser un niño de verdad.
Si, Pinocho encontró la felicidad, la plenitud, cuando se volvió un niño de verdad, pero ¡ESO ERA UNA ALEGORÍA!, ¡UNA ALEGORÍA, EN UN CUENTO DE HADAS!
¿Entienden porqué no tiene sentido trasladar una alegoría desde el contexto de un cuento de hadas a un contexto de ciencia ficción? Porque los conceptos de ambos géneros son básicamente contrarios. Lo que en un género aceptamos sin discutir, en el otro lo ponemos bajo un microscopio. Lo que nos parece normal en un cuento de hadas, es algo ilógico, ridículo o cruel en un cuento de ciencia ficción.
La historia de Data, en formato cuento de hadas, puede ser muy bella. Pero como historia de ciencia ficción es – y lo siento por Roddenberry – bastante, bastante turbia.



0 comentarios:
Post a Comment